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30 Enero 2015

La revolución digital

PERSPECTIVAS


“Ya se puede hablar de un antes y un después en la Odontología. Las casas comerciales están trabajando sin parar para poder ofrecer la mejor calidad tecnológica e incorporarla a nuestros circuitos de trabajo diarios. Cada vez más, los profesionales se están interesando por este cambio. Podríamos decir que el mundo de la Odontología está sufriendo una revolución tecnológica”. Con estas palabras, la doctora Marta Serrat Barón, coordinadora del curso teórico-práctico de odontología digital de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC), describe el momento en que se encuentra la Odontología ante el imparable desarrollo de las herramientas digitales para la consulta dental y el laboratorio. Términos como flujo digital, Cad-Cam, escáner, cirugía guiada o planificación en 3D se han colocado en el centro de un torbellino que amenaza con darle la vuelta, por completo y en pocos años, a la imagen actual de la clínica dental y a su forma de trabajar, aunque ahora mismo todavía están por definir muchos de los detalles que dibujarán ese futuro próximo. 

 
La revolución es relativamente reciente, pero su aceleración va in crescendo y el fenómeno ya es imparable. “En los últimos quince años del pasado siglo nacieron los verdaderos precursores: el escaneado superficial y el Cad-Cam dental”, explica el doctor Ricardo López Carmona, covicepresidente de la Sociedad Española de Odontología Computarizada (SOCE) –una sociedad que este año celebra su quinto congreso bienal y su décimo aniversario–, “pero fue en el inicio del nuevo siglo, con el gran desarrollo de los sistemas informáticos de alta capacidad y bajo precio, que facilitaban el escaneado superficial (para la impresión 3D) y el volumétrico (mediante el tomógrafo de haz cónico o CBCT), cuando se dispara la revolución de la odontología computarizada: ordenadores suficientes, programas potentes y dispositivos asociados específicos, todos ellos como nuevos instrumentos de trabajo para beneficio del profesional y, sobre todo, del paciente. Nos encontramos todavía en los primeros años históricos de esta nueva odontología avanzada”, asegura el doctor López Carmona, que añade: “La aceleración del progreso va a ser desde ahora increíble”. 
 
La industria del sector, como apuntaba la doctora Serrat, ha detectado la oportunidad de negocio que ofrecen estos nuevos desarrollos tecnológicos y se han lanzando sin dudarlo a la conquista del que será el campo de juego de la Odontología en un futuro cada vez más próximo. Así se afirma, por ejemplo, desde Nobel Biocare, donde se califica el salto como “inevitable”, a pesar de que aún hay que moverse con cierta prudencia. “Sabemos que éste es el camino y no estamos buscando otras soluciones que no sean las digitales”, apunta Antonio Moutinho, director general de la división Ibérica de la compañía, quien apostilla: “Pero no lo estamos haciendo precipitadamente. Primero hay que encontrar las soluciones correctas para cada problema y testarlas muy bien, para que el plato esté perfecto cuando vaya a la mesa”.
 
Juan M. Molina, director general de la firma Henry Schein España, alude también a la necesidad de entrar en esta carrera, pero sin precipitarse: “La tecnología está entrando con fuerza en la industria dental en los últimos años. La inversión de los principales líderes del sector es más que evidente pero, en mi opinión, estamos más bien en un momento de comprensión y uso de la tecnología por parte de los profesionales, que no en el de desa­rrollo tecnológico”. En este sentido, desde Henry Schein se están preocupando por “divulgar el uso de la tecnología en la clínica y ofrecer formación e información acerca de por qué invertir y, sobre todo y más importante, en qué invertir para mejorar la rentabilidad y la eficiencia en la clínica y el laboratorio”, asegura Juan M. Molina.
 
Al margen de que sea un proceso de transformación que todavía está en sus etapas iniciales y definiéndose en muchos de sus aspectos, la digitalización de la clínica dental empieza a ser ya una realidad cotidiana. Poco a poco va invadiendo el terreno de la odontología tradicional, sobre todo en ámbitos tan innovadores como el de la implantología. En estos momentos, como reconoce Albert Mangas Estany, técnico especialista en sistemas digitales de Avinent Implant System, el trabajo diario “se puede desarrollar íntegramente con procesos digitales, desde que el paciente entra en la clínica hasta que se le coloca la prótesis definitiva. Actualmente, se está intentando implementar o normalizar el uso de la cirugía guiada en aquellas clínicas en las que el doctor está más familiarizado con los sistemas digitales, pero sigue siendo un reto que muchos de nuestros clientes den el salto al flujo de trabajo digital. Es un proceso largo y costoso, que se tiene que hacer con calma, y somos totalmente conscientes de ello”. Pero, según asegura, “cuando uno de nuestros clientes lo prueba, identifica rápidamente las enormes posibilidades de trabajar con esta tecnología”.
 
Antes de llamar a la puerta principal de la clínica, la digitalización y las nuevas tecnologías ya venían dando importantes pasos en otros espacios, como los laboratorios o los centros de fresado: “La odontología digital lleva instaurada en el laboratorio de prótesis bastante tiempo”, afirma Pedro Pablo Rodríguez González, técnico de prótesis dental y responsable del área de Nuevas Tecnologías en el Laboratorio Implantecnic, “y la fabricación Cad-Cam ya es un gen diferenciador, que tiene como consecuencia mejores trabajos debido a la excelencia de la fabricación. Pero todavía falta cerrar el círculo y es ahora cuando la tecnología Cad empieza a entrar en la clínica dental. Una vez que se cierre el esquema y se empiecen a ofrecer soluciones digitales integradas, cambiará por completo la relación clínica-laboratorio, que será mucho más eficaz e inmediata”. Algo parecido apunta la doctora Serrat, en el sentido de que el balón está ahora en el tejado de los dentistas: “En estos momentos, la gran mayoría de los profesionales están ya pidiendo a sus protésicos que hagan sus trabajos digitales, pero la integración en el ámbito de la clínica, y el circuito digital ya desde ella, es un proceso más lento porque estamos en los inicios”.
 
En general, ante el desafío de la digitalización, las clínicas dentales “están respondiendo rápidamente”, en opinión del doctor López Carmona. “En unos casos de forma global, armonizando todo el proceso del trabajo clínico diario, con el diagnóstico, la planificación y el tratamiento, a través de herramientas digitales y conectando con el laboratorio en red, dentro del que llamamos flujo informático completo. En otros casos, se concretan sus aplicaciones a la rama que se ejerce especialmente: diagnóstico por imagen 3D, cirugía, periodoncia, endodoncia, operatoria, implantología, prostodoncia y estética, ortodoncia y ortognática digitales, cirugía e implantología guiadas, laboratorio protésico y prostodoncia con diseño 3D de la sonrisa, prototipado rápido y Cad-Cam”.
 
Implantología y flujo digital
 
La digitalización de la consulta dental está colonizando todas las áreas de la Odontología, porque en todas ellas tiene algo que aportar. “Todas las especialidades están pudiéndose beneficiar de estos cambios y nos están permitiendo integrarlos en un tratamiento completamente multidisciplinar diagnosticado y planificado digitalmente”, señala en este sentido la doctora Serrat. Pero si hay un campo que está llevando la delantera, desde el inicio, es el de la implantología y la prótesis fija, de ahí que el flujo digital entre la  clínica y el laboratorio sea uno de los grandes protagonistas de esta revolución. Así lo ven en una empresa como Nobel Biocare, un fabricante de marcado signo implantológico volcado en el de­sarrollo de las nuevas herramientas digitales: “Para nosotros”, afirma Moutinho, “los implantes siempre son el core bussines, y todo orbitará alrededor de ellos, al menos de momento y a corto plazo. Es lo que más recorrido va a tener en el futuro próximo, aunque obviamente estamos en tiempos de cambio. La implantología sigue siendo el motor y la gasolina de la Odontología”.
 
En esta especialidad, con elementos como “el diagnóstico por imagen 3D –gracias al CBCT–, la implantología guiada y mínimamente invasiva y la prótesis Cad-Cam”, como apunta el doctor López Carmona, se han sabido explotar rápidamente las mejoras que aporta esta nueva forma de ejercer. “El hecho de trabajar con ajustes industriales y el desarrollo continuo de nuevos materiales está haciendo que, a mi juicio y en lo que a prótesis fija e implantes se refiere, no se trabaje de otra manera. Mejores materiales, mejores ajustes y mejores resultados”, constata también Rodríguez González. Para Mangas, por su parte, se trata de “una revolución generalizada”, en la que “cuando una pieza del sistema evoluciona, todo el sistema evoluciona con él: desde la planificación de una cirugía guiada hasta los materiales que usaremos en nuestra restauración, pasando por el tipo de cirugía y el sistema de producción. La solución de problemas cada vez más complejos y el estudio de estas nuevas herramientas, así como sus resultados a largo plazo, son parte de la evolución”. 
 
La digitalización de la clínica dental es el paso definitivo para cerrar el círculo, como afirma el técnico de Implantecnic, e implantar definitivamente el flujo digital y todo su potencial de desarrollo en el eje que recorre todo el entramado del sector desde la clínica hasta el laboratorio. Este concepto, que implica la completa digitalización en la obtención, el procesado y la transmisión de información entre los clínicos y los técnicos, se ha situado ahora mismo en el centro de la escena, y es el que está guiando en gran medida la búsqueda de soluciones en la industria para que la relación entre el dentista y el técnico, con el paciente de fondo, sea completamente distinta y más eficiente. “Empezamos a pensar de qué forma podemos tener la mayor comodidad entre una planificación quirúrgica, una ejecución quirúrgica, una planificación protésica y una ejecución protésica”, explica Moutinho. “Podemos hacerlo de una forma digital, sin movernos, con la nube. Al conectarlo todo de una forma digital, podemos tener a todos los intervinientes: cirujano, restaurador, protésico, laboratorio y paciente, el mínimo tiempo posible implicado en el proceso, cómodamente desde su casa. Esta es la idea, un flujo digital de información que va desde la boca del paciente a la pantalla del profesional para luego ir al laboratorio, y todo esto yendo hacia adelante, hacia atrás, corrigiendo, alterando, sugiriendo y probando hasta llegar al producto final”.
 
En el mismo sentido se manifiestan los representantes de Avinent y Henry Schein: “Conscientes de la ventajas y de las posibilidades de estos sistemas”, señala Mangas, “estamos apostando para llevar la última tecnología en planificación, diseño, producción y gestión a nuestros clientes. Por supuesto, no entendemos una integración de estos flujos de trabajo digitales sin tener en cuenta los tres factores. No sólo clínica y laboratorio, sino también el centro de fresado, que es otro agente importante en este círculo en el que la rapidez, la eficiencia y la calidad son el objetivo de mejora de estas nuevas prácticas”. Molina, por su parte, tras recordar que su compañía “trabaja desde hace años en este campo con un área de negocio en la que integramos el workflow digital clínica-laboratorio”, asegura que “la visión es global y estamos desarrollando estrategias para trabajar en la integración de ambos extremos de los procesos. Actualmente en Henry Schein no se concibe la introducción de la tecnología y nuevos materiales sin una visión abierta de la colaboración entre dentistas y protésicos”.
 
Mayor precisión y fiabilidad
 
Los atractivos de la digitalización de la clínica dental que, como recuerda Molina, se da “cada vez en más especialidades, como la implantología, la ortodoncia, la cirugía maxilofacial, la restauración o la odontología estética”, son numerosas, aunque destacan la mejora en la calidad de los trabajos y la reducción de los tiempos de tratamiento. “Sus ventajas son sus atractivos”, expone en este sentido el doctor López Carmona. “En resumen”, continúa, “estos instrumentos multiplican las capacidades del profesional y generalizan la excelencia en los resultados. Un ejemplo muy sencillo y particular: el encerado diagnóstico, que es imprescindible para el éxito de la rehabilitación, que debería realizar el clínico siempre como prescripción al laboratorio de la futura prótesis, puede depender de las habilidades y el tiempo del profesional, pero con la odontología digital se puede realizar en un tiempo mínimo y con una función y una estética perfectas. En general, la odontología computarizada nos aporta en todas sus aplicaciones mayor precisión, exactitud en los resultados y rapidez. Implica menos tiempo de sillón y menos citas para el paciente, evitando molestias y dolor. Como ejemplo de ello está la cirugía guiada, con implantología y prótesis en la misma cita, incluso en rehabilitaciones extensas”.
 
En la misma línea se pronuncia la doctora Serrat: “Como clínicos, sin lugar a dudas, el diagnóstico por imagen 3D y la utilización de la tecnología Cad-Cam, con diseño y fabricación guiados por ordenador, aportan una mayor precisión y exactitud. Esto nos permite tener mejores diagnósticos, planificaciones y resultados finales. Aparte, por ejemplo, en la prostodoncia y la restauradora, que es mi día a día, la incorporación de nuevos materiales con mejores propiedades, tipo disilicatos de litio, circonio, PMMA…, nos permite unos resultados de mayor calidad, estética y excelencia”. Pedro Pablo Rodríguez, desde su enfoque de técnico de laboratorio, subraya ese aumento de la calidad del producto final y “el hecho de que, debido a los procesos de fabricación industrial, te vuelve fiable. Es un beneficio extraordinario, ya que añades a tus trabajos un plus de calidad muy importante. Y al ser mejores los ajustes, el producto también aumenta su durabilidad. Trabajar con todo digital es más caro, ya que aparecen elementos como el modelo prototipo, que supone un aumento de costes, pero, teniendo en cuenta el resultado en ajustes y exactitud, merece la pena”. 
 
“Evidentemente la calidad del resultado final, la disminución de cualquier error, la rapidez y la comodidad en la comunicación entre los tres agentes, la comodidad del paciente y un largo etcétera”, apunta Mangas como principales atractivos de la nueva odontología digital. “Ahora ya no tenemos un error de impresión, porque ésta es digital y el diseño se hace a partir de un único archivo 3D que nos proporciona un buen escaneado. Del mismo modo, el acabado protésico se hace sobre el modelo impreso extraído del archivo inicial del paciente. Todos trabajamos sobre un mismo archivo o una misma información, que no contiene errores, y por lo tanto el resultado final es óptimo”. El director general de Henry Schein España también alude a la mayor eficiencia y confianza que ofrecen los sistemas digitales: “El trabajar con la tecnología adecuada a nuestras necesidades es un beneficio y un atractivo para diferenciarte de los demás. Este cambio, no sólo es para el profesional, sino también para su equipo y, como consecuencia, para el paciente. Hay que ser consciente de que cuando introduces tecnología, de alguna forma tus procedimientos y forma de trabajar en la consulta cambian, optimizando tu tiempo y el del paciente. La reducción de tiempos de tratamiento, debido al uso de nuevos materiales junto con la tecnología, hace que la estructura de costes cambie y, por tanto, que el flujo digital nos ayude a rentabilizar los trabajos. Ganamos en eficiencia, rentabilidad y confianza”.
El objetivo es el paciente
 
Estos aspectos positivos en el trabajo diario de la clínica y el laboratorio se trasladan directamente a la relación entre el clínico y el paciente. “La relación dentista-paciente”, explica el doctor López Carmona, “mejora ahora con una comunicación apoyada en la exposición visual, con imágenes, de los procesos y los resultados particulares y personalizados, el estado previo observado tridimensional, de forma dinámica y transparente, y la planificación prevista, junto a la información sobre las ventajas que aplica la odontología digital: menores tiempos de tratamiento, ausencia de las molestias de la implantología abierta, precisión de la cirugía y la prótesis, materiales restauradores sin metal y estética comprobable por el paciente con antelación y de fácil reproducción”. Para este dentista jienense, se trata de un plus que el paciente sabe apreciar: “En nuestra experiencia, el paciente entiende las diferencias con la odontología clásica y permite un mayor coste en el tratamiento, una vez que comprende las condiciones favorables de ejecución y acabado”.
 
Como apunta la doctora Serrat, la transformación tecnológica de la clínica dental y de la forma de realizar los tratamientos conlleva también un cambio en la forma de explicarles los problemas y las soluciones a los pacientes: “La importancia de la comunicación con el paciente no sólo en la Odontología, sino en todo el ámbito sanitario, no es algo nuevo, y considero que es prioritario que el paciente quede bien informado. La utilización de las nuevas tecnologías nos está ayudando mucho a tener una mayor y mejor comunicación con el paciente, quien puede recibir toda la información detallada y en imágenes tanto de su diagnóstico como de su plan de tratamiento, en el que luego podremos reducir el número de visitas. Esto conlleva una aceptación positiva, tranquilizadora y de confianza del paciente desde las primeras visitas”. Un aspecto que también destaca Rodríguez González: “Lo que cambia realmente es la cantidad de información con la que se trabaja, que ahora es brutal, y que tiene como una de sus consecuencias que en tiempo real podemos ver en todo momento el estatus del trabajo. Incluso se han desarrollado apps para que el odontólogo pueda explicar en el momento al paciente cuál va a ser el tratamiento que se va seguir y qué variaciones se pueden adoptar según su dificultad”.
 
Desde la industria también se está trabajando con el enfoque de que los beneficios tecnológicos no deben percibirlos sólo los clínicos, sino también los pacientes. “La comunicación con el paciente es clave cuando invertimos en tecnología”, señala Molina. “Cuando introduces tecnología en tu clínica, debes comunicarlo a tus pacientes, clientes, y al mercado potencial que tienes. Y alude también a la necesidad de integrar este cambio de enfoque en todos los ámbitos de la gestión de la clínica: “Otro tema importante, que a veces descuidamos, es que la tecnología debe estar totalmente integrada con el software de gestión de clínica, lo que favorece la comunicación con el paciente y facilita las explicaciones del tratamiento”.
 
En suma, se impone una clínica más eficiente y un paciente que claramente perciba esa nueva forma de trabajar y sus ventajas. Mangas lo resume muy bien: “El tratamiento digital es mucho más cómodo para el paciente, ya que desaparecen las siliconas y las largas esperas en el sillón con la boca abierta. Las cirugías mínimamente invasivas que permite el sistema de cirugía guiada dan unos resultados sorprendentes en el posoperatorio. Debemos entender que las visitas son fugaces con sistemas digitales. Un escaneado intraoral bien hecho no dura más de cinco minutos, y una TAC menos aún. Con las archivos obtenidos, tanto el clínico como el laboratorio y el centro de fresado ya tienen la información suficiente para trabajar y el paciente sólo debe asistir el día de la cirugía. Las facilidades son enormes y no debemos perder de vista que estos avances tienen en la base al paciente. Todo gira alrededor de un paciente cada vez más informado. Por eso, debemos tener en cuenta las nuevas formas de comunicación en torno a los tratamientos. El paciente debe poder interactuar con ellos de una forma tranquila. Herramientas como las tabletas y sus apps son de gran ayuda en estos casos, porque nos proporcionan una nueva forma de hacer llegar la información de un modo mucho más personal”.
 
No hay que perder de vista que las transformaciones vinculadas a la digitilización es algo que afecta a numerosas esferas de nuestra sociedad y nuestra vida diaria, y con lo que el paciente ya está familiarizado, e incluso concienciado. “La digitalización va a aumentar la confianza, porque la tecnología, la digitalización, es un fenómeno global, no sólo de la clínica dental”, apunta en este sentido Moutinho. “El paciente también tiene en mente el alcance de la nueva era digital y, si el dentista se presenta como un dentista digital, la confianza aumenta. Da más valor ante el paciente. El paciente sabe que el porcentaje de error que el dentista puede tener en un tratamiento disminuye drásticamente gracias a la planificación digital de la cirugía y el estudio de la anatomía en equipos de alta definición. Esto da seguridad, y de ahí que la confianza médico-paciente aumente sustancialmente. Si me pongo en la piel del paciente, ya no admitiría ir a un dentista que no se presente ante mí como un dentista digital”. 
 
Molina se expresa en la misma línea: “Hoy en día, ya está pasando: internet y las redes sociales nos han cambiado la vida y la manera de comunicarnos entre nosotros, pero también cómo los pacientes se sientan frente a los profesionales. Es una realidad, la falta de tiempo, el tema económico y la facilidad de obtener información nos están cambiando y los profesionales deben adaptarse al nuevo entorno. El paciente exige tecnología que le haga perder menos tiempo, que le provoque menos dolor y que el tratamiento sea lo más coherente posible desde el punto de vista económico. Eso sólo se puede hacer con tecnología en la clínica y una buena herramienta de comunicación”. La doctora Serrat subraya la necesidad de no perder de vista esa necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos: “Los pacientes también están inmersos y experimentan el cambio tecnológico que está viviendo la sociedad hoy en día. Gracias a internet y los medios de comunicación, están muy informados y, como todos, cuando tenemos que ser tratados, sobre todo en cuestiones de salud, queremos lo mejor y lo que más beneficios nos aporte. Por ello, creo que queda poco para que sean los pacientes los que nos lo demanden, y por eso es importante que como profesionales nos adelantemos”.
 
Inversión y cambio de enfoque
 
Parece evidente que la digitalización de la consulta es una necesidad imperiosa, si no a corto, sí a medio y largo plazo, pero no es tan fácil dar el salto. Una de los primeras resistencias es la necesidad de acometer las importantes inversiones, que en el sector sanitario suelen estar asociadas a las nuevas tecnologías. “El gran problema de trabajar con esta tecnología son las grandes inversiones que tienen que afrontar tanto técnicos de laboratorio como odontólogos”, apunta Rodríguez González, “y este es el gran freno del desarrollo de estas tecnologías. Si las inversiones fueran más asumibles, no tengo ninguna dudad de que prácticamente el 90 por ciento del trabajo se haría digital”. Albert Mangas, desde la industria, reconoce ese problema: “El principal hándicap puede ser la inversión inicial, aunque si nos encontramos en casos así intentamos dar muchas facilidades para que el doctor lo pruebe y se familiarice con el sistema. De esta manera, intentamos inculcar el gusto por esta forma de trabajar, no sólo con los precios, sino con el soporte técnico integral que, más que un método de trabajo, se convierte en una actitud”. 
 
No obstante, el económico no suele ser el único obstáculo, como explica el doctor López Carmona: “En relación con la cirugía y la prótesis, muchas veces es un problema conceptual. Nos hemos formado y hemos ejercido muchos años con un concepto de adaptación biológica progresiva. Ello requería, en amplias rehabilitaciones, de un tiempo de tratamiento lento y largo, de varios meses, con hasta tres provisionales, esperando la adecuación fisiológica al cambio morfológico y funcional del aparato estomatognático. Hoy la odontología digital nos permite cambios en una cita. Es lo que el paciente quiere, y para ello hay que aprender a utilizar estas herramientas para conseguirlo siempre con éxito. La tendencia actual es obtener resultados inmediatos, en contra de los tiempos biológicos”. Un planteamiento que resume aún de forma más clara: “Tanto dentistas como protésicos, comerciales y fabricantes deben estar muy integrados e interconectados para hacer relucir con claridad las metas reales de esta odontología: molestias cero para el paciente. Y la principal molestia es el excesivo tiempo de tratamiento”.
 
En cualquier caso, en este proceso de digitalización, los pros se acaban imponiendo a los contras, como comenta Juan M. Molina: “Siendo sincero, cualquier dentista o protésico que se acerca a nosotros y ve cómo orientamos la implantación tecnológica en su consulta y con sus colaboradores lo entiende perfectamente y no pone en cuestión el salto. No obstante, siempre hay resistencia al cambio, nos ha pasado a todos, pero en nuestro caso somos fieles a nuestros principios de transmitir la mejor información, comunicación, formación y análisis de inversión, facilitando el contacto entre profesionales que están aplicando este nuevo método de trabajo tecnológico. Aun así, una pregunta típica es si tendrán más pacientes, y la respuesta es sí, sin lugar a dudas, una vez pasado el periodo de adaptación y de comunicación al mercado”. 
 
El doctor López Carmona incide en la necesidad de que el clínico se informe y se familiarice con los nuevos sistemas y modos de trabajar antes de lanzarse: “Existen fórmulas muy variadas de comenzar en la vía digital con escasos recursos, mediante programas y dispositivos alternativos, pero que ayudan incrementando el conocimiento para continuar mejorando sin incertidumbres. Desde la SOCE queremos extender la información y la formación, y eliminar las resistencias y las dificultades que se pudieran encontrar para trabajar en esta odontología”. Y destaca la posibilidad de integrarse, como en otras áreas de la Odontología, en sociedades especializadas que ayudan a moverse por estos nuevos terrenos: “Ser miembros de la SOCE nos da seguridad, al situarnos cerca de las fuentes primarias de conocimiento y apoyo en las experiencias compartidas de los colegas”. La doctora Serrat apunta también la necesidad de exponerse a una nueva experiencia con su proceso de aprendizaje: “Como con todas las tecnologías, no sólo en el ámbito odontológico, sino en nuestra rutina, un cambio en el quehacer diario necesita de una curva de aprendizaje, cuyo tiempo depende de lo que cada profesional requiera para conseguir dominar con excelencia aquello que se propone. Salir de una zona de comodidad siempre es difícil, pero creo que este nuevo mundo viene acompañado de una curiosidad y una motivación personal de superación que está haciendo que todos aquellos que amamos esta profesión nos queramos subir al tren del avance tecnológico”.
 
En cinco o diez años, (casi) todo digital
 
¿Y cuánto tardará el sector en digitalizarse del todo? ¿Cuándo se convertirá la odontología digital en el estándar en las clínicas españolas? “Creemos en la normalización de estos sistemas a muy largo plazo y, por supuesto, ya no será una innovación”, asegura Mangas. “De momento”, continúa, “los doctores deben escoger si hacer esta transición o no. Inevitablemente, las voces entre los profesionales corren y los casos que se publican con estas tecnologías son cada vez más espectaculares. Es cuestión de tiempo. No obstante, no debemos olvidar que convivimos muy cómodamente con el sistema tradicional, que es del todo válido (está más que documentado), y hay que complementar una práctica con otra de la mejor manera posible. Aún hay casos en los que la planificación de colocación de implantes no es posible por la complejidad del caso, y ahí es donde un buen profesional demuestra que lo realmente importante es un equipo de profesionales especializados para valorar cada caso como se merece”.
 
“Hay cosas muy sencillas que serán inmediatas”, señala por su parte Moutinho, “y hay otras que necesitarán una curva de aprendizaje y un tiempo de implementación, como todo lo que tiene que ver con la tecnología. Será principalmente la parte protésica la más difícil de afinar, porque obviamente cada boca es un caso, y hacer esa adaptación será muy costoso y dará más trabajo, y será el mayor desafío de la digitalización. Pero en el caso de los sistemas, como el de la planificación quirúrgica, para mí es inmediato. Es como cuando usas un ordenador, que necesitas un sistema operativo para que funcione, o como tener un Excel si eres contable, o un Photoshop si eres artista. Así, si eres dentista, necesitas un programa de planificación quirúrgica”. Moutinho insiste en el camino de no retorno que se ha iniciado en aspectos como la planificación quirúrgica, por ejemplo: “Planificar el caso y hacer la cirugía guiada son dos temas diferentes en relación con la digitalización: el primero, un must [algo imprescindible]; el segundo, un must to have [algo muy recomendable]. Así como para un cirujano hoy en día es impensable abordar un caso sin hacer una ortopantomomografía, en muy poco tiempo será difícil que no recurra a un software para ver la boca de forma tridimensional, con sus estructuras anatómicas, a la hora de estudiar el caso”.
 
Para el doctor López Carmona, el plazo que necesite el sector para convertirse “no es predecible. Pueden ser diez años. Pero siempre existirá la odontología clásica, la no digital. Esta odontología no desaparecerá nunca, incluso tendrá sus repuntes, según la filosofía particular de muchos profesionales. Eso sí, habrá una combinación de procedimientos clásicos y digitales en proporciones muy variables. No cabe duda de que el decisorio es el paciente, que obligará a este cambio. En las sociedades más avanzadas será muy rápido”. La doctora Serrat, por su parte, habla de “varios años, como todo proceso de un cambio tecnológico”, y Moutinho concreta mucho más: “De aquí a entre dos y cinco años la Odontología como la vemos hoy habrá cambiado hacia una total y absoluta digitalización”. Y Rodríguez González coincide en el plazo de los cinco años como periodo de transición: “Lo que ha frenado el desa­rrollo de estas tecnologías ha sido, sin duda, la situación económica actual. En virtud de que se abaraten las inversiones, el desa­rrollo será mucho mayor. En mi opinión, los próximos cinco años se presentan apasionantes. Creo que el que no se adapte en este tiempo, ya sea clínica o laboratorio, lo va a tener muy difícil para poder trabajar”.
 
Y todavía queda mucho por ver, porque el mundo digital no ha hecho más que empezar a desplegarse. “Se mejorará muchísimo el diseño digital 3D de los tratamientos rehabilitadores, mediante fórmulas matemáticas –algoritmos– que barajen los datos introducidos por escaneado, integrándose la oclusión con una excelente eficiencia”, aventura el doctor López Carmona, que continúa haciendo sus proyecciones: “Bajarán los precios relativos de los escáneres volumétricos y superficiales; se generalizará el empleo clínico de talladoras e impresoras 3D; aumentará el uso de la imagen fotográfica y el vídeo, junto a la microscopía; se extenderá la utilización de la ortodoncia digital, que hoy utilizamos muy pocos, fabricando brackets y arcos personalizados y con posicionamiento virtual, que llegará a ser la norma; se combinarán las técnicas regenerativas con la impresión 3D de andamios de crecimiento biológico y germinación dental, y la robotización dental continuará a partir del Cad-Cam. El futuro es apasionante e impredecible”. 
 
Juan M. Molina destaca que en el futuro inmediato seguirán implantándose las herramientas ya conocidas: “Los sistemas Cad-Cam, las cámaras intraorales, los equipos radiólogos 2D y 3D, así como los softwares de gestión y comunicación con el paciente son las áreas de más de­sarrollo y evolución técnica. En la próxima IDS –la feria dental de Colonia (Alemania), que tendrá lugar el próximo mes– vamos a ver una gran oferta de estos productos”. Pedro Pablo Rodríguez, por su parte, espera que sigan llegando materiales que aporten nuevas soluciones: “En el marco del software, los programas están tremendamente desa­rrollados, y en cuanto a maquinaria, aparecerán nuevas maneras de fabricar, como el prototipo rápido. Pero, a mi juicio, la gran revolución en este sentido va a venir marcada por el desarrollo de nuevos materiales por parte de la industria, que ampliarán de manera 

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